lunes, 7 de enero de 2013

Dios es un artista


Esta mañana de lunes salí de casa rumbo a la parada del camión.

No me molestaba que fuera lunes, que otra vez fuera a una rutina inesperada al llegar a mi estancia de trabajo, pero al levantar la vista al cielo mi optimismo se elevó y me sentí viva y a la vez conmovida por la fotografía que veían mis ojos.

He de decir que Dios es el artista máximo.

Una disculpa para aquellos que no crean en un Dios, creo que lo estaré mencionando en esta publicación reiteradamente. Aclaro que respeto ideologías y principios que respetan y no dañan a las demás personas.

Prosigo.

Vi al cielo, y fue lo mejor del mundo. Un cielo claro, de un colorido puro, azul cielo limpio, con pinceladas blancas haciendo las nubes, hechas de tal forma que parecían plumas suspendidas allá en lo alto, decorando el amanecer ya avanzado  y rodeando una luna que se encontraba en lo último de su cuarto menguante.

Era como ver una pintura en “high definition”, mejor que cualquier fotografía en su máxima calidad de megapíxeles que exista. Era como esa clase de pintura paisajista que siempre he querido hacer, que me encantaría hacer. También era esa clase de fotografía que me encantaría tomar con mi cámara, pero que no puedo tomar por falta de una cámara (y a veces por falta de tiempo).

Ciertamente, Dios es el mejor artista de todos, todo lo hace espectacular, nosotros humanos somos los que nos ponemos a observar, a apreciar y a capturar esas obras que ya están ahí. Y ha habido muchas veces en que nos hemos puesto a emular eso que ya existe.

Él es tan genial, que siempre está haciendo una obra diferente cada día, y las hace en sus diferentes manifestaciones: paisaje, retrato, detalle a “close up”, arte marino, arte espacial, juego de texturas, juego de colores, arte sonoro, collage de audio continuo y en vivo… es verdad que aún no le conozco obras digitales multimedia, pero creo que no los necesita (a menos que nosotros mismos seamos ese software con el que experimentó alguna vez).

Apreciar este tipo de detalles, los colores de la naturaleza y las peculiaridades de la vida, los demás seres vivos que por ahí transitan, animales y personas, me hacen sentir más contactada con la realidad circundante. La realidad a como podría ser, no la realidad que todos tratan de manipular para hacerte sentir mal como individuo promedio. La realidad es muy distinta para cada uno, aplica igual que la belleza que se observa: ambas dependen de la percepción de quien la experimenta.

* * *   * * *   * * *

Me alegra tener de vecino, en el edificio de trabajo, a un naranjo alto y frondoso. Lo único colorido que hay cercas, en medio de los colores pardos de la ciudad. Y así pasa con el resto de la ciudad, lo único que me levanta el ánimo son los árboles que pueda haber en el camino, y me alegra tener un recorrido donde pueda ver diferentes tipos de ellos y de diferentes colores.

A veces, cuando tengo que salir a comprar comida en plena jornada, voy a un puesto de sándwiches y jugos. Me he topado con que ese establecimiento tiene como inquilinos extras una pequeña colonia de pájaros. Esos pájaros tienen un poco menos de miedo que los pájaros normales. Se acercan lo suficiente como para que puedas observarlos a detalle y por un buen periodo de tiempo. Creo que hasta piden comida, de repente se quedan en un punto, silbando, volteando hacia los lados como esperando que migajas de pan caigan hacia ellos en el suelo.

Lo malo de los pájaros es que ensucian todo. Eso sí, son tan lindos y llenos de gracia  (para que se entienda, son agradables a la vista).

Ver todas esas cosas después de una cansada sesión de trabajo te hace recordar que vale la pena estar vivo, que es una oportunidad única y que no todo en la vida es trabajar y ganar dinero. Uno debería vivir plenamente, no sólo sobrevivir en la vida. Sobrevivir es estar solamente trabajando, ganando dinero, gastando dinero, trabajar para seguir ganando dinero para seguirlo invirtiendo para ganar más dinero… preocupándose por todo, preocupándose todo el tiempo por el mañana… es una de las cosas más tristes que le puede pasar a una persona.

Creo firmemente que existimos para crear momentos, ser felices y no arrepentirse de ello.

¿Qué es “vivir” para ustedes? Me gustaría conocer diferentes puntos de vista, ya que son diferentes universos de los que se puede aprender mucho.



~ Ciao ~

miércoles, 2 de enero de 2013

Frases cotidianas (Capítulo 1)


Hoy quiero hablar sobre algunas frases que, a mi parecer, carecen de lógica o sentido común. Esas frases que se usan como norma, como cosa cotidiana, como ley absoluta… pero al final, ley absurda.

Estas frases o dichos los he meditado de vez en cuando, uno diferente cada día, mientras estaba en un merecido retiro de “la vida social” (explicando: me gradué y no tenía trabajo todavía). No suelo ser una persona que lo cuestione todo, pero llego a ser muy insistente cuando algo es disonante a mi conciencia.

Veamos una que llegó a mi mente a mediados del 2012:

“Llegamos solos a este mundo, y solos nos vamos… ” Eso en realidad es relativo, ¿que acaso discriminan a los hermanos mellizos?, ellos llegan al mundo acompañados uno del otro (o depende de cuántos sean), ni hablar de los hermanos siameses, algunos son inseparables. Y de que nos vamos solos, también depende, como los que dicen “te llevaré conmigo al averno…” o “¡si yo me muero tú te vienes conmigo!”, o como las desgracias que ocurren donde mucha gente perece al instante.

Aunque si nos ponemos a pensar en la consciencia del individuo al momento de nacer o de morir, la experiencia es meramente individual. El querer compartir experiencias individuales es para no sentirse solos en el sufrimiento o el disfrute de dicha experiencia…

También aplica a la frase que a veces les sentencian a algunos enamorados, para enfriarlos: “ni que hubieran nacido juntos… ”. Por supuesto que no, piensen: si hubieran nacido juntos, serían hermanos, y resultaría en incesto.

Hablando de enamorados… últimamente ha sonado mucho una canción que lleva como estribillo pegajoso “era el gato del gato del gato del gato del gato… del patrón” (no he contado la cantidad de gatos que contiene ese verso). Bueno, la canción comienza con algunas palabras dirigida a alguna mujer, y en uno de los versos declara “… hasta me diste la prueba de amor”.

Y mi pregunta es: ¿cuál prueba de amor?

¡Claro que conozco la respuesta! Sólo era una pregunta retórica. Mi pregunta real es ¿por qué lo llaman así?, ¿por qué la entrega de la sexualidad debe ser una prueba que demuestre un sentimiento noble? La palabra “prueba” denota algo que se demuestra, alguna competencia, alguna dificultad que se debe superar para demostrar actitudes o cualidades. También superar una prueba requiere de cierto sacrificio de la persona que la sortea.

¿Por qué la entrega de la intimidad debe ser un sacrificio para uno (o ambos)?

“La prueba de fuego”, la Real Academia Española la define como “La comprometida y decisiva, en la que es necesario demostrar que se está a la altura de lo esperado”. También define la frase de “poner a prueba” como “Someterlo a determinadas situaciones para averiguar o comprobar sus cualidades, comportamientos, etc.”.

Una verdadera prueba de amor debería ser un acto noble, igual de noble que el sentimiento mismo, alguna renuncia del ego en pro del ser amado, algo muy personal pero sin perder el autorespeto.

Bueno, lectores, creo que hasta aquí dejo este análisis. Aún quedan más frases por compartir, pero por el momento es suficiente con estas dos, tampoco quiero hacer un escrito kilométrico que invite a la pereza de leer.

¡Nos leemos hasta el siguiente post!



~Ciao~