Hoy quiero hablar sobre
algunas frases que, a mi parecer, carecen de lógica o sentido común. Esas
frases que se usan como norma, como cosa cotidiana, como ley absoluta… pero al
final, ley absurda.
Estas frases o dichos los
he meditado de vez en cuando, uno diferente cada día, mientras estaba en un
merecido retiro de “la vida social” (explicando: me gradué y no tenía trabajo
todavía). No suelo ser una persona que lo cuestione todo, pero llego a ser muy
insistente cuando algo es disonante a mi conciencia.
Veamos una que llegó a mi
mente a mediados del 2012:
“Llegamos solos a este
mundo, y solos nos vamos… ” Eso en realidad es relativo, ¿que acaso discriminan
a los hermanos mellizos?, ellos llegan al mundo acompañados uno del otro (o
depende de cuántos sean), ni hablar de los hermanos siameses, algunos son
inseparables. Y de que nos vamos solos, también depende, como los que dicen “te
llevaré conmigo al averno…” o “¡si yo me muero tú te vienes conmigo!”, o como
las desgracias que ocurren donde mucha gente perece al instante.
Aunque si nos ponemos a
pensar en la consciencia del individuo al momento de nacer o de morir, la
experiencia es meramente individual. El querer compartir experiencias
individuales es para no sentirse solos en el sufrimiento o el disfrute de dicha
experiencia…
También aplica a la frase
que a veces les sentencian a algunos enamorados, para enfriarlos: “ni que
hubieran nacido juntos… ”. Por supuesto que no, piensen: si hubieran nacido
juntos, serían hermanos, y resultaría en incesto.
Hablando de enamorados…
últimamente ha sonado mucho una canción que lleva como estribillo pegajoso “era
el gato del gato del gato del gato del gato… del patrón” (no he contado la
cantidad de gatos que contiene ese verso). Bueno, la canción comienza con
algunas palabras dirigida a alguna mujer, y en uno de los versos declara “…
hasta me diste la prueba de amor”.
Y mi pregunta es: ¿cuál
prueba de amor?
¡Claro que conozco la
respuesta! Sólo era una pregunta retórica. Mi pregunta real es ¿por qué lo
llaman así?, ¿por qué la entrega de la sexualidad debe ser una prueba que
demuestre un sentimiento noble? La palabra “prueba” denota algo que se
demuestra, alguna competencia, alguna dificultad que se debe superar para
demostrar actitudes o cualidades. También superar una prueba requiere de cierto
sacrificio de la persona que la sortea.
¿Por qué la entrega de la intimidad debe ser un sacrificio
para uno (o ambos)?
“La prueba de fuego”, la
Real Academia Española la define como “La comprometida y
decisiva, en la que es necesario demostrar que se está a la altura de lo
esperado”. También define la frase de “poner a prueba” como “Someterlo a determinadas situaciones para averiguar o comprobar
sus cualidades, comportamientos, etc.”.
Una verdadera prueba de
amor debería ser un acto noble, igual de noble que el sentimiento mismo, alguna
renuncia del ego en pro del ser amado, algo muy personal pero sin perder el
autorespeto.
Bueno, lectores, creo que
hasta aquí dejo este análisis. Aún quedan más frases por compartir, pero por el
momento es suficiente con estas dos, tampoco quiero hacer un escrito
kilométrico que invite a la pereza de leer.
¡Nos leemos hasta el
siguiente post!
~Ciao~
Es increible como ciertos patrones de conducta están tan arraigados a la sociedad, tanto que, como mencionas, se toman como verdades absolutas. Es un hecho que cada individuo es un mundo totalmente distinto; pero muchos son los que terminan siendo un borreguito mas para varios "axiomas de la vida" (por asi llamarlos)...
ResponderEliminar...inevitablemente recordé una de las frases de la sociedad con las que estoy en total desacuerdo "El que no tranza no avanza"...
Grüße!!