miércoles, 2 de enero de 2013

Frases cotidianas (Capítulo 1)


Hoy quiero hablar sobre algunas frases que, a mi parecer, carecen de lógica o sentido común. Esas frases que se usan como norma, como cosa cotidiana, como ley absoluta… pero al final, ley absurda.

Estas frases o dichos los he meditado de vez en cuando, uno diferente cada día, mientras estaba en un merecido retiro de “la vida social” (explicando: me gradué y no tenía trabajo todavía). No suelo ser una persona que lo cuestione todo, pero llego a ser muy insistente cuando algo es disonante a mi conciencia.

Veamos una que llegó a mi mente a mediados del 2012:

“Llegamos solos a este mundo, y solos nos vamos… ” Eso en realidad es relativo, ¿que acaso discriminan a los hermanos mellizos?, ellos llegan al mundo acompañados uno del otro (o depende de cuántos sean), ni hablar de los hermanos siameses, algunos son inseparables. Y de que nos vamos solos, también depende, como los que dicen “te llevaré conmigo al averno…” o “¡si yo me muero tú te vienes conmigo!”, o como las desgracias que ocurren donde mucha gente perece al instante.

Aunque si nos ponemos a pensar en la consciencia del individuo al momento de nacer o de morir, la experiencia es meramente individual. El querer compartir experiencias individuales es para no sentirse solos en el sufrimiento o el disfrute de dicha experiencia…

También aplica a la frase que a veces les sentencian a algunos enamorados, para enfriarlos: “ni que hubieran nacido juntos… ”. Por supuesto que no, piensen: si hubieran nacido juntos, serían hermanos, y resultaría en incesto.

Hablando de enamorados… últimamente ha sonado mucho una canción que lleva como estribillo pegajoso “era el gato del gato del gato del gato del gato… del patrón” (no he contado la cantidad de gatos que contiene ese verso). Bueno, la canción comienza con algunas palabras dirigida a alguna mujer, y en uno de los versos declara “… hasta me diste la prueba de amor”.

Y mi pregunta es: ¿cuál prueba de amor?

¡Claro que conozco la respuesta! Sólo era una pregunta retórica. Mi pregunta real es ¿por qué lo llaman así?, ¿por qué la entrega de la sexualidad debe ser una prueba que demuestre un sentimiento noble? La palabra “prueba” denota algo que se demuestra, alguna competencia, alguna dificultad que se debe superar para demostrar actitudes o cualidades. También superar una prueba requiere de cierto sacrificio de la persona que la sortea.

¿Por qué la entrega de la intimidad debe ser un sacrificio para uno (o ambos)?

“La prueba de fuego”, la Real Academia Española la define como “La comprometida y decisiva, en la que es necesario demostrar que se está a la altura de lo esperado”. También define la frase de “poner a prueba” como “Someterlo a determinadas situaciones para averiguar o comprobar sus cualidades, comportamientos, etc.”.

Una verdadera prueba de amor debería ser un acto noble, igual de noble que el sentimiento mismo, alguna renuncia del ego en pro del ser amado, algo muy personal pero sin perder el autorespeto.

Bueno, lectores, creo que hasta aquí dejo este análisis. Aún quedan más frases por compartir, pero por el momento es suficiente con estas dos, tampoco quiero hacer un escrito kilométrico que invite a la pereza de leer.

¡Nos leemos hasta el siguiente post!



~Ciao~

1 comentario:

  1. Es increible como ciertos patrones de conducta están tan arraigados a la sociedad, tanto que, como mencionas, se toman como verdades absolutas. Es un hecho que cada individuo es un mundo totalmente distinto; pero muchos son los que terminan siendo un borreguito mas para varios "axiomas de la vida" (por asi llamarlos)...

    ...inevitablemente recordé una de las frases de la sociedad con las que estoy en total desacuerdo "El que no tranza no avanza"...

    Grüße!!

    ResponderEliminar